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Los columpios que se instalaron recientemente en los fosos de la Media Luna.

14/10/2007

Aquellos viejos columpios (Diario de Navarra)

SUELOS con baldosas anticaída, superficies de plástico y poliéster redondeadas, esquinas protegidas, columpios con cinturones de seguridad y asientos de caucho. En la actualidad los parques infantiles están hechos para que el niño juegue y no se haga ni un rasguño. Aunque la osadía de algunos pequeños hace que eso sea inevitable.

Pero, ¿qué pasaría si esos mismos niños que hoy juegan en los más de 70 parques que tiene Pamplona se divirtieran en los antiguos columpios de hierro en los que han jugado sus padres y sus abuelos? ¿Dónde han ido a parar aquellos columpios, balancines y toboganes de más de tres metros de altura por los que se deslizaban hasta aterrizar en un suelo de cemento?

Pamplona dispone de 84 parques infantiles, de los cuales 62 se han instalado a partir de 2000. Las instalaciones más antiguas son de 1995 y corresponden a 4 zonas de juego en Mendillorri. Dos de ellas se renovarán durante el año que viene.

Próximamente, y según datos facilitados por el director del área de Conservación Urbana del Ayuntamiento, Óscar Esquíroz Noble, los nuevos parques infantiles se colocarán en el Paseo de Buztintxuri y se instalarán otros dos nuevos circuitos de gimnasia, uno de ellos probablemente en algún lugar de la Vuelta del Castillo. Aunque depende de los elementos y la variedad de juegos de que disponga, el precio de cada parque oscila entre 32.000 y 40.000 euros con el IVA y la colocación incluidos.

NUEVOS MATERIALES

En 1998, la doctora en Pedagogía, Inés Gabari Gambarte y la psicóloga, Milagros Pollán Rufo firmaban un estudio, financiado por el Gobierno de Navarra, que analizaba la seguridad en los parques infantiles de Pamplona y comarca. El resultado fue de suspenso absoluto. «En esos momentos comenzaban a desmantelarse los antiguos parques de Pamplona y se empezaban a colocar las nuevas instalaciones», comenta Inés Gabari. Diez años más tarde, la pedagoga apunta que se ha mejorado notablemente en las instalaciones infantiles, sobre todo, en lo que se refiere a criterios de seguridad.

«En primer lugar, ha habido un cambio en cuanto a materiales: antes la mayoría de los parques infantiles eran superficies de metal, de hierro, que se oxidaban con el paso del tiempo. Ahora, se han introducido nuevos materiales como la madera, el plástico, el caucho... que ofrecen superficies más seguras y con más durabilidad», señala.

Otro de los aspectos novedosos dentro de las áreas de juego es la introducción de nuevos elementos. Al tobogán, al balancín y al columpio tradicional se han sumado casitas, donde se venden hojas de árboles como lechugas o piedras como garbanzos, trenes, aviones y castillos con puentes, redes para trepar, anillas y otros elementos. Todos estos juegos, además, se han teñido de colores que han sustituido al gris oscuro de los viejos columpios de hierro.

«Los parques actuales fomentan el juego individual pero también el juego de grupo, con los amiguitos o con los padres. Por ejemplo, las casitas se convierten en mercados y a la vez, son elementos que el niño utiliza para esconderse o resguardarse, algo que les gusta mucho», dice Inés Gabari.

JUEGO CON SEGURIDAD

José Miguel Guerra Castillo es gerente de Sumalim, empresa navarra con sede en Tiebas que se dedica al diseño, fabricación y montaje de juegos infantiles. En su opinión, el cambio más importante en los columpios actuales respecto a los antiguos se ha dado en cuestiones de seguridad.

«Aunque el metal no se ha abandonado, junto al acero laminado se ha introducido la madera, los plásticos y el poliéster. La cuestión está en hacer un parque de juegos que resulte atractivo para los niños y que a su vez, cumpla todas las normativas de seguridad», concluye.

Todas las instalaciones infantiles se rigen por la normativa europea EN 1176, aprobada en 2002.

En base a esta norma, antes de adjudicar la colocación de un parque infantil, el Ayuntamiento de Pamplona exige, entre otras cuestiones, que todas las zonas de juegos estén colocadas sobre el pavimento de seguridad de goma (revestimientos superficiales absorbentes a impactos); en el caso de juegos de redes, la cuerda debe tener al menos 22 milímetros de diámetro para facilitar el agarre de los niños y en cuanto a los materiales, la madera debe estar protegida de la intemperie, de la humedad, el calor o el astillamiento y ha de tener los extremos redondeados. Con los metales se evitarán puntos que produzcan contusiones y las superficies serán adherentes y antioxidantes. Los plásticos deben ser resistentes a los rayos UVA y los cables metálicos estarán revestidos de plástico.

«Todo el cambio experimentado en los parques infantiles viene por la adaptación a la normativa europea», añade Alfredo Nuñez Jareño, gerente de la empresa Mader Play, de Berrioplano, que diseña, fabrica e instala parques infantiles. Alfredo Nuñez destaca la seguridad de los parques actuales y su valor lúdico, «que permite al niño jugar e interactuar».

Además de la fabricación y la colocación, desde 2005, Mader Play se encarga del mantenimiento diario de los parques. «Todos los días, dos personas revisan todas las instalaciones infantiles de la ciudad». Alfredo Nuñez lamenta los actos de vandalismo que afectan en muchas ocasiones a estas instalaciones. El director del área de Conservación Urbana, Óscar Esquíroz, explicó recientemente que el 80% del gasto en mantenimiento de parques infantiles era por reposición de piezas o limpieza de pintadas, consecuencia de actos de gamberrismo.

El Ayuntamiento cuida otros aspectos como el diseño de los parques y su integración en el entorno y la variedad de juegos para todas las edades.

Es en este aspecto donde la doctora Inés Gabari cree que los parques infantiles de Pamplona deben mejorar. «Resultan muy repetitivos», expone.

Gabari echa de menos en las zonas infantiles elementos que, además de las capacidades motoras, desarrollen en el niño otras conductas de búsqueda y experimentación. «Se podría apostar por parques temáticos por ejemplo, de sonidos o juegos con luces. Elementos diferenciadores que dieran una personalidad propia al propio parque».

Pese a todo lo que se ha mejorado en la seguridad de estos recintos, Gabari opina que todavía hay parques próximos a calles con coches, algo que es un elemento de riesgo, «cuando además, junto a un parque siempre se asocia el juego con balones o bicicletas». La pedagoga añade que, a parte del cartel que indica la edad para la que están hechos los juegos infantiles, el panel debería ser más extenso y detallar los riesgos que corre el niño cuando se sube a un determinado tobogán o columpio. «Se trataría más de concienciar a los padres indicando a qué se expone el niño cuando se monta en el columpio».

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